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Linux VS Windows: “El regreso”

Después de un largo tiempo de inactividad (Para ser precisos 3 años) volvemos para traer contenido de calidad e intentar corregir nuestros errores del pasado al no subir más artículos por falta de tiempo y dinero, claro que de otra manera no hubiésemos dejado de añadir entradas para que ustedes, nuestra audiencia disfrutara de una buena lectura. Con esta corta entrada solo queremos decir que estaremos añadiendo artículos en los próximos días.

Con esto nos despedimos.

Atentamente: “Los administradores de Linux Vs Windows”

Ideas Para Mejorar Nuestra Productividad En El Trabajo

A muchos nos habrá pasado, en más de una ocasión, que hemos llegado a nuestra oficina a iniciar nuestra jornada laboral con una serie de ideas o tareas en mente y, al final, por un motivo u otro hemos terminado dedicándonos a otras tareas. Si bien el cambio de nuestra planificación puede deberse a que nos movemos en un entorno cambiante, la procrastinación, las distracciones o una mala gestión de nuestro tiempo pueden también causar este tipo de situaciones que, en algunos casos, pueden conducirnos a cierta frustración.

La red nos ofrece multitud de servicios y herramientas que nos pueden ayudar en nuestro trabajo pero, por otra parte, también tiene muchísimas fuentes de distracción que terminan mermando nuestra productividad y pueden, incluso, poner en peligro nuestro puesto de trabajo o hacernos perder algún que otro cliente si no cumplimos nuestros objetivos y nuestros compromisos.

En estos días, los editores de Bitelia estamos dedicando algunos minutos a hablar de productividad y a compartir algunas ideas para aumentar nuestra productividad, evitar las distracciones o imponernos una sencilla metodología de trabajo y, siguiendo esta senda, hoy vamos a compartir algunas ideas más que nos pueden ayudar a mejorar el rendimiento de nuestra jornada de trabajo.

Planifica tu jornada
Nuestra jornada laboral consta de un número de horas acotada o, al menos, debería de ser algo acotado en el tiempo porque, para poder rendir, necesitamos nuestros períodos de descanso; por tanto, si nuestra pila de tareas por hacer está saturada no podemos plantearnos “atacar todos los frentes” e ir, cual bombero, apagando fuegos y urgencias tal y como vayan planteándose.

Al finalizar nuestra jornada, o al iniciar una nueva, debemos tomarnos unos minutos a planificar qué vamos a hacer, es decir, qué tareas vamos a abordar según las distintas prioridades que tengan o los plazos que tengamos que cumplir. Esta lista de tareas debemos visualizarla y no solamente en nuestra mente, debemos plasmarla en un papel (una hoja de nuestro cuaderno que luego ir techando) o en algún tipo de herramienta de gestión de tareas o en algún cuaderno digital que manejemos (tipo Evernote o OneNote).

Es posible que, durante la jornada, nos lleguen tareas imprevistas o urgencias de última hora que no podamos evitar (por mucho que pensemos que “la falta de planificación de alguien no es nuestra emergencia”) y, si tenemos que darles respuesta, tendremos que reasignar prioridades en nuestra lista de tareas y, quizás, posponer algo al día siguiente.

Posponer una tarea, o replanificar, no implica procrastinar siempre que la replanificación tenga su origen en una adaptación a cambios puesto que si posponemos algo porque, simplemente, no nos gusta, nos aburre o nos desagrada, nos estaremos engañando y cayendo de pleno en los temibles brazos de la procrastinación (y mermando nuestra productividad).

No seas un esclavo del correo electrónico
El correo electrónico es una potente herramienta de comunicación empresarial pero también puede ser una brecha por la que se escape nuestra productividad y tumbe nuestro sistema de trabajo si no lo gestionamos adecuadamente.

Salvo que nuestro trabajo sea esperar, por ejemplo, que nos lleguen correos electrónicos para procesarlos (pensemos en una gestión de incidencias); la lectura de los mensajes (y su respuesta) es una tarea que también debemos planificar. Dicho de otra forma, los mensajes de correo son algo a revisar “cada x tiempo” y no cada vez que vemos la notificación de correo nuevo en Thunderbird u Outlook.

No debemos dejar de hacer lo que estamos haciendo porque las notificaciones de nuestro gestor de correo informen de que tenemos un nuevo mensaje porque, entonces, si recibimos mensajes con mucha frecuencia nunca vamos a disponer de tiempo para trabajar de manera seguida.

De hecho, este cambio también es algo que debemos hacer ver a nuestros compañeros, nuestros colaboradores o clientes. Si requieren algo urgente hay otros medios, como el teléfono (aunque también puede que necesitemos intervalos de “aislamiento absoluto”), para contactar con nosotros puesto que el correo electrónico es un medio “asíncrono” y enviar un mensaje no implica su lectura inmediata.

Si hay algo que, personalmente, me saca de quicio es que alguien que envíe un mensaje y, tras darle al botón enviar, me llame por teléfono o se acerque a mi mesa para comentarme:

Te acabo de enviar un mensaje, ¿lo has leído?

Puede sonar extremo pero este tipo de situaciones se dan con bastante frecuencia y son una importante fuente de distracción que nos desvían de nuestro plan de trabajo. Con esto no quiero decir que dejemos de leer nuestros mensajes o no contestemos al teléfono, solamente digo que revisar el correo es una tarea periódica que podemos hacer tres o cuatro veces durante la jornada laboral.

Crea tu propia burbuja
Tanto Eduardo como Bárbara comentaron algo fundamental a la hora de conseguir la concentración suficiente para poder llevar a cabo nuestras tareas con éxito: crear el ambiente de trabajo adecuado.

Construir esa burbuja en la que nos podemos aislar del ruido que nos circunda y centrarnos en nuestro trabajo es algo que podemos hacer con unos auriculares, la playlist adecuada y la disciplina suficiente como para ignorar los nuevos mensajes que llegan al inbox, las notificaciones de Facebook en nuestro smarphone o evitar la tentación de ponernos a conversar con nuestros amigos a través de Gtalk.

Las fechas son importantes
Todas nuestras tareas, salvo las que son constantes o repetitivas, tienen un inicio y un fin, de la misma forma que un proyecto tiene una fecha de inicio, una serie de hitos intermedios y un cierre. Por tanto, cuando planifiquemos nuestras tareas (y nuestra jornada diaria) debemos ser conscientes que los trabajos a acometer deben cumplir las planificaciones que hemos cerrado con nuestro cliente o que, por ejemplo, nuestro jefe nos ha impuesto.

Sabiendo que nuestras tareas deben estar listas para una fecha determinada, la prioridad que asignemos debe estar en consonancia con este hecho y, además, como el entorno puede ser cambiante y puede surgir imprevistos (un servidor averiado, una tarea que depende de otra persona, etc) es importante dotarnos de un margen de seguridad, es decir, las tareas deberíamos tenerlas listas antes de la fecha final si es posible.

Toma notas
Aunque pensemos que tenemos buena memoria, es muy posible que olvidemos ciertas cosas (sobre todo si pasa cierto tiempo desde que mantuvimos la última reunión con nuestro cliente o nuestro jefe). Nuestro cuaderno, en papel o virtual, debe ser uno de nuestros más fieles compañeros y ahí debemos ir tomando notas de las reuniones que mantenemos (nos será mucho más fácil generar el acta), los requisitos que recogemos de nuestros clientes, guardar los documentos que revisamos en la reunión (algo que, por ejemplo, podemos hacer en Evernote) o anotar los problemas que hemos detectado al revisar una herramienta o un documento.

Apuntar cosas es una práctica muy recomendable y llevar este cuaderno a todas partes es fundamental para tener siempre a mano toda esta información. Personalmente, utilizo Evernote para tomar notas porque, además, puedo consultarlas desde mi smartphone, adjuntar documentos o transformar cómodamente los correos electrónicos en notas (con archivos adjuntos inclusive) pero también podemos añadir notas a los correos electrónicos con Message Notes Plus en Thunderbird, usar OneNote o recurrir al clásico cuaderno de papel.

Herramientas: un medio pero no un fin
Vinculado a la productividad no es raro hablar de herramientas, de hecho ya hemos nombrado alguna que otra y aunque las herramientas, realmente, nos pueden ayudar a mejorar nuestra productividad debemos verlas como un medio o una ayuda y no como el objetivo final.

Usar Redmine, Google Task o Remember The Milk no nos hace ser productivos, aprovechar las herramientas para que nos ayuden en nuestro trabajo es lo que nos hace ser productivos. Tener una cuenta en Remember The Milk, anotar algunas tareas pero no todas, no actualizar lo que hacemos (o hacerlo a medias) son ejemplos de un mal uso o un mal enfoque.

En la red podemos encontrar un buen número de herramientas, algo que solemos revisar en Bitelia con bastante frecuencia, pero por sí solas no nos ayudarán salvo que nosotros mismos seamos disciplinados en su uso y las integremos dentro de nuestra dinámica de trabajo.

Recurre a ayuda si la necesitas
La red está llena de distracciones y, quizás, puede que seamos presas de ellas (impactando negativamente en nuestros resultados). Imponernos un “plan de choque” puede ser una opción para mejorar nuestro desempeño, ya sea porque hablemos nuestros compañeros para que nos hagan un seguimiento cercano del estado de nuestras tareas o porque recurramos a alguna herramienta que evite que “caigamos en las tentaciones” (herramientas como StayFocusd o Nanny for Google Chrome)

Apóyate en alguna metodología
Apoyarnos en una metodología puede ser una buena forma de mejorar nuestra productivdad, ya sea siendo disciplinados como comentaba Marilín o basándonos en algunas técnicas y métodos de referencia.

Mi favorito, y que espero poder compartir próximamente en otra nota, es el GTD (Getting Things Done) de David Allen, un sencillo método de clasificación de nuestras tareas que nos puede ayudar a clasificar nuestro inbox de tareas por hacer para que podamos enfocarnos en lo importante.

Otras técnicas, como por ejemplo, Pomodoro también son utilizadas por muchos profesionales en su día a día, solamente tenemos que escoger la que mejor se adapte a nuestro trabajo.

Aprende a desconectar
Mens sana in corpore sano es algo más que una frase en latín, si queremos rendir en nuestro día a día, es importante saber desconectar del trabajo, cumpliendo nuestros horarios con cierta regularidad y, sobre todo, dedicando tiempo a otras actividades que nos permitan desconectar, socializar o realizarnos.

Además, es muy importante descansar y dormir los suficiente para evitar ser un zombie que esté a punto de quedarse dormido sobre el teclado de su ordenador o que requiera litros de café para poder sobrevivir a la jornada laboral.

Felix Baumgartner rompió la barrera del sonido con su cuerpo

Tras un exitoso salto desde más de 38.900 metros de altura, y después de haber ascendido durante más de dos horas y media, Felix Baumgartner se lanzó al vacío convirtiéndose en la primera persona en romper la barrera del sonido con su cuerpo.

La misión buscaba obtener cuatro récords: Ser la primera persona en alcanzar una velocidad supersónica en caída libre (la que sería Mach 1, o sea, 1110 kilómetros por hora); lanzarse desde la mayor altura posible (36.576 metros); estar durante más tiempo en caída libre (5 minutos y 35 segundos); y ser el globo que alcance la mayor altura siendo manejado por un piloto. Baumgartner logró tres de los cuatro récords, faltándole sólo la mayor cantidad de tiempo en caída libre.

Cuando Baumgartner superó los 19 kilómetros de altura, también superó el llamado ‘límite de Armstrong‘, el lugar donde la presión desciende a las 0,0618 atmósferas, lo que significa que el agua ebulliciona a la temperatura del cuerpo humano (37 °C) y por lo tanto, sin tener un traje espacial, la sangre de una persona comenzaría a hervir.

Tras sobrepasar los 36.576 metros, Baumgartner continuó subiendo mientras decidían si se lanzaba o no debido a un problema con la temperatura de la cabina. A los 38.925 metros, Baumgartner estabilizó la velocidad de ascenso a unos 0,3 metros por segundo mientras la cápsula se dirigía con dirección este a 22 km/h, a unos 75 kilómetros al poniente de Roswell, Nuevo México.

La presión atmosférica al interior de la cápsula comenzó a igualarse lentamente con las 0,0027 atmósferas de presión que existía en el exterior, pues si hubiera abierto muy rápido la puerta a esa presión, la cabina habría explotado.

Finalmente, se abrió la puerta de la cabina tras ascender durante 2:33:40 y a los 38.875 metros de altura. Tras estar unos minutos verificando todo, se lanzó, y finalmente, tras caer por unos minutos y superar los 1.100 kilómetros por hora, tocó tierra.

Cabe recordar que el gigantesco globo que elevó a Baumgartner está hecho de polietileno y tiene un grosor de 20 micrómetros (unos 0,002 cm, el equivalente a una bolsa de basura de mala calidad). Si el globo se estirara cubriría 162 metros cuadrados, y tiene un peso de 1.360 kilos.

Steve Jobs tenía en mente la idea del iPad y el App Store desde 1983

En 1983 Steve Jobs dió una charla a una pequeña audiencia en Aspen, Estados Unidos, en la Conferencia Internacional de Diseño. El tema de ese año tenia el certero nombre de “El futuro no será lo que solía ser“. La charla recién había sido dada a conocer en junio de este año y era desconocida incluso para el autor de su biografía oficial.

Sin embargo, la grabación lanzada en junio sólo correspondía a los 20 minutos del discurso ya preparado, donde hasta hoy estaban perdidos los 40 minutos de preguntas y respuestas con el público. Este audio (disponible en SoundCloud) contiene una gran cantidad de comentarios de Steve Jobs acerca del futuro donde uno puede vislumbrar las ideas originales que lo llevaron a construir el iPad o el AppStore.

“La estrategia de Apple es muy simple. Lo que queremos hacer es poner a un computador increíble en un libro que puedas acarrear contigo y aprendas a usarlo en 20 minutos. Eso queremos hacer para esta década. Y lo queremos hacer con un ‘enlace por radio’ para que no tengas que conectarlo a nada pero mantengas comunicación con estas grandes bases de datos y otros computadores“, dijo Jobs en 1983.

También dijo que “uno de estos días, cuando todos tengamos computadores portátiles con radios metidas dentro, vas a ir caminando por la ciudad y estarás recibiendo tus mensajes“, y habló de sus planes que terminarían siendo el App Store, donde parte describiendo el largo proceso de poner un software en un disco, distribuirlo, y posteriormente instalarlo en el computador de un usuario.

“Lo que haremos es trasmitir toda esa información electrónicamente por la línea de teléfono. Entonces, cuando vayas a comprar un software, te lo enviaremos con tonos por la línea telefónica para transmitir directamente esa información entre computadores“.

Eso si, pensaba el modelo de software similar al de la radiodifusión, donde se ofrecen canciones ‘de muestra’. Su idea era que esta forma digital de distribuir software ofreciera muestras funcionales por un corto período de tiempo (algo que aún no hace el App Store). “No sé como lo haremos, pero necesitamos una estación ‘de radio’ para software“, afirmó Jobs.

Entre otras cosas, también tenía claro que si bien en ese entonces una persona usaba sólo un comptador, “no pasará mucho tiempo antes que podamos tener una comunidad de usuarios interconectada, porque finalmente, los computadores van a ser una herramienta para la comunicación“, prediciendo que estaban a 5 años de conectar en red una oficina, y entre 10 y 15 años de conectar los hogares a una red.

Crea un modelo 3D de tu cabeza a partir de una fotografía de carné

Desde la página web de Vizago se puede probar una demos de su herramienta de reconstrucción facial (funciona en los navegadores Chrome y Firefox) que crea automáticamente un modelo en 3D de la cabeza a partir de una simple fotografía tipo carné.

El cabello se queda fuera del modelado, aunque en teoría luego se puede añadir cualquier tipo de cabello, tal y como se muestra en el vídeo —aunque esta posibilidad que no va incluida en la demo gratuita.