La publicidad podría devolver el “tiempo real” a Facebook

Que Facebook es la red social por excelencia, la más popular entre las redes de usuarios, no ofrece ninguna duda. Pero ¿Cómo ha llegado ahí? Pues sencillamente con una excelente estrategia, con un buen servicio que ofrece lo que los usuarios quieren y estando en el lugar oportuno en el momento justo. Pero una vez estás ahí necesitas mantenerte y, para eso, hace falta dinero.

Los anuncios y la publicidad son, en gran medida, quienes soportan la infraestructura de Facebook sobre sus hombros. El dinero que ellos invierten permite a “La red social” a mantenerse en la cresta de la ola, ganar dinero, ganar usuario y seguir evolucionando. Hace no mucho Facebook introdujo las actualizaciones en tiempo real en su muro pero terminó retirándolo porque colapsaba el timeline de los usuarios.

Y es que un Facebook con tiempo real puede no ser lo que necesitamos, y así se demostró. De todas formas los anunciantes se están dando cuenta de que clientes no es sinónimo de “fans” ni de “followers” (¡Ya iba siendo hora!) y que todas esas cuentas fantasma, clones, bots, usuarios inactivos que sólo hacen click en “me gusta” cuando obtienen algo a cambio y demás fauna que puebla las redes sociales no son estadísticas que se puedan utilizar a la hora de vender su producto.

Y ahí es cuando volvemos al tiempo real, usuarios que interactúan, marcas que monitorizan la actividad e interacción de usuarios y premian en función a lo activos que somos, publicidad en tiempo exacto sobre lo que estamos discutiendo con nuestros amigos en un hilo… puede suponer un repunte de la publicidad y la inversión que las marcas realizan en Facebook.

Y es que el tiempo real no está pensado para todos los campos ni todas las aplicaciones. Así, como se demuestra, está muy bien ver las actualizaciones de estado de nuestros amigos de Twitter, pero en Facebook se hace pesado ver instantáneamente el resultado de cómo juegan a ciertos juegos… pero sí podríamos disfrutar de una publicidad, por ejemplo, una anuncio de una oferta de un hotel en O Grove si estamos discutiendo con nuestros amigos sobre las vacaciones en esa paradisíaca zona.

Diego Fraga

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